Cuando pasees por Córdoba no solo mires al cielo. El suelo de la ciudad contiene una de sus señas de identidad. Me refiero a los pavimentos históricos y populares de sus calles, plaza y patios. Hay tres tipos de pavimentos históricos que hunden sus raíces en los mismos orígenes que esta milenaria ciudad.

Los primeros son los pavimentos de las callejas del casco histórico, estos son de grandes y toscas piedras de granito de aspecto y encaje ciclópeo y de gran tamaño y grosor. Con algunos siglos de antigüedad, muchas de estas gruesas piedras llevan la firma del cantero que suele ser una inicial, y se sabe que están reutilizadas de edificios más antiguos en los que ya habían perdido su función. Aun hoy se conservan muchas calles pavimentadas con estas enormes y viejas piedras que siguen proporcionando frescor cuando el sol del verano cae por fin.

El segundo es lo que llamamos "bolo de río" se usa para el centro de estas callejas, para rellenar el espacio entre las dos aceras de piedra. También para grandes patios y cuadras. Es tosco e incómodo de andar pues está realizado, como su nombre avisa, por cantos rodados del Guadalquivir del tamaño aproximado de una naranja.

Y el tercero y más interesante de todos es el famoso "chino cordobés" hoy conocido casi como una marca fuera de nuestra ciudad. Es el más creativo de todos, un trabajo fino y meticuloso donde se utilizan pequeño y planos cantos de río de distintos colores para producir los dibujos. Este chino cordobés es muy popular en la ciudad y un signo de distinción, no solo por sus diseños y belleza, sino también, y esto es muy importante, porque es un regulador de la temperatura en los patios. Su sistema constructivo permite regarlos con frecuencia y que el agua seque rápidamente bajando la temperatura del espacio donde están instalados.

La labor del chino cordobés es totalmente artesanal. Se van clavando a mano todos los chinos de canto sobre una base compacta de mezcla seca de arena y cemento. Con cuerdas se marcan los diseños y las divisiones de color. Cuando los miles de cantos están colocados, se nivelan golpeando sobre ellos con gruesos listones de madera que los hunden y rasan en el punto exacto. Una vez terminado se riegan suavemente durante algunos días, para que la mezcla de arena y cemento fragüe y atrape los cantos y los fije. Lo último es añadirle una capa de mortero seco que se barre muy bien para despejar los chinos y sus diseños, y que la propia humedad del ambiente y los suaves riegos acabarán por fraguar.

¿Dónde verlos?
Están por toda la ciudad, pero aquí van unas localizaciones cercanas al hotel. Las grandes losas de granito las encontrarás, aparte de en muchas callejas cercanas, en la Plaza del Potro que es una muestra de gran belleza. El incómodo "bolo de río" pavimenta todo el Patio de los Naranjos de la Mezquita. El chino cordobés está sobre todo en pequeñas plazas, escaleras y sobre todo en el interior de los patios de Córdoba. Ejemplos interesantes por su diseño puedes ver en la Cuesta del Bailío y en la Cuesta de Luján. En la plaza de Ramón y Cajal o en la plaza del Indiano.

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