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No es casualidad que nuestra más bella plaza sea la del Potro y la más grande “La Corredera”, y que el restaurante más famoso sea “El Caballo Rojo” o que el camino que une la ciudad con Cerro Muriano se llame “La carrera del Caballo”. Hablar del caballo de pura raza española y hablar del caballo andaluz es hablar de lo mismo, pues es el caballo andaluz, más concretamente el caballo cordobés, el que acabará después de siglos de cuidados y selecciones, llamándose “Pura Raza Española”

Y hablar del caballo español es hablar de Córdoba. Gran fama tuvieron ya los caballos de la Bética en el Imperio Romano y Córdoba que fue su capital, el lugar desde donde se enviaban a todo el Imperio. No perdería fuelle el caballo con la llegada de los árabes, muy al contrario. La importación y cría de caballos árabes en Córdoba fue intensa y se consiguieron bellísimos ejemplares de caballo cordobés con la cría y selección del pequeño y elegante caballo árabe. Quedan evidencias de la fama y calidad que alcanzaron las yeguadas de Al Haquen I y las de Almanzor. Tan importantes eran los caballos del sur de la península ibérica, que desde el siglo XIII hasta el XIX los reyes establecieron la prohibición de cruzar las yeguas con asnos, en Andalucía, Extremadura y Murcia, estableciendo una "Raya Real" al sur de la cual estaba prohibido el mestizaje de los équidos, para preservar su pureza.

Hoy, y sobre el solar que ocuparon las caballerizas de Al Haquen I, se alzan las históricas Caballerizas Reales. Encargadas construir el siglo XVI por Felipe II, aunque el escudo que la preside sea el de Carlos III. Esto tiene su explicación en un pavoroso incendio que en 1751 la destruyó, fue este rey el que terminó su reconstrucción. Desde aquí se suministran ejemplares de caballo andaluz a reyes y noble de todo a España, pero también a la nobleza europea. Caballos que con su cruce darán como fruto las mejores razas del mundo: El frisón, el lipizzano, el kladruber, el criollo, el paso fino,​ el peruano de paso, el mustang, el Alter Real o el lusitano proceden del caballo andaluz.

Cervantes, tanto en la primera parte del Quijote como en el Auto de la Virgen de Guadalupe se hace mención expresa a los afamados caballos que se crían en la ciudad. Todo el Siglo de Oro alaba en sus textos la calidad de nuestros caballos. Desde Lope de Vega, Góngora… hasta llegar a nuestro siglo donde Lorca bautiza a las Caballerizas como “La catedral para los caballos”

Es el caballo en cierta forma también la semilla de la Universidad de Córdoba, pues en 1847 se funda en la ciudad la primera universidad, la Facultad de Veterinaria que dará servicios principalmente al mundo de la cría del caballo español adquiriendo gran prestigio como institución docente.

Las Caballerizas Reales estuvieron operativas hasta 1995 como depósito de sementales del Ejército Español, que en ese año es trasladada a Écija. Actualmente la totalidad del edificio está ocupada por la Asociación Córdoba Ecuestre que las tiene abiertas al público y realiza en ellas espectáculos ecuestres. La visita es gratuita y durante la misma se pueden observar ejemplares de Caballo Andaluz Pura Raza Español.

Precisamente en estos días se celebran en ellas la “Feria del Caballo de Córdoba” CABALCOR, uno de los Salones Morfológicos más importantes y de mayor proyección del panorama nacional, y es un buen momento para visitar las Caballerizas Reales y asistir a alguno de los muchos espectáculos que esta organización realiza en torno al mundo del Caballo.

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